

Los colores, las manchas, las rayas y la mezcla de tejidos no permiten las dudas al preguntarse a quién pertenecen estas zapatillas, y al mirarlas solo puede surgir un nombre de tu cabeza, Custo.

Zapatillas deportivas, que no entienden de sexos ni reparos, ahí está la mágia de este diseñador.
Inspiración: Intermoda