
En la colección presentada para la próxima
Primavera-Verano 2010 por Kris Van Assche, de nuevo el blanco y el negro toman el máximo protagonismo, en este caso también mezclado con otros tonos como el bronce o el acero. Como contrapunto de color están el amarillo y el azul eléctrico.
Una propuesta de prendas amplias y ligeras, con corte que da apariencia de desestructura y que nos trae a las raíces.

Está claro que la
París Fashion Week refleja de forma fidedigna el estado en el que está la economía mundial, es por ello que los sobrecargos y las pedrerías no aparecen, todo nos atrae al pasado, nos pone de nuevo los pies en el suelo y nos invita a comenzar de nuevo.
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